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Con la vida hicieron fuego (Ciclo ‘Cuando el rojo no estaba de moda: El cine anticomunista español del franquismo')

Lugar

Huesca: Facultad de Empresa y Gestión Pública (Plaza de la Constitución, 1)

Zaragoza: CMU Pedro Cerbuna (C/ Domingo Miral, s/n)

Horario

Huesca: 19:00 horas

Zaragoza: 19:30 horas

Organizadores
Área de Cultura. Vicerrectorado de Cultura y Proyección Social
Colaboradores
Vicerrectorado del campus de Huesca, Facultad de Empresa y Gestión Pública de Huesca
Entrada
Libre hasta completar aforo

CON LA VIDA HICIERON FUEGO

País: España    Año: 1957       Duración: 77 min.       B/N

Dirección: Ana Mariscal

Guión: Jesús E. Casariego basado en su novela homónima

Fotografía: Valentín Javier

Música: Salvador Ruiz de Luna

Jefe de producción: Augusto Boué

Decorados: Teddy Villalba

Montaje: Sara Ontañón

Intérpretes: Ana Mariscal, Jorge Rigaud, Roberto Rey, José María Lado, Raúl Cancio, Ángel Aranda, Malila Sandoval, Nicolás Perchicot, Adela Carboné, Manuel Requena, Rafael Bardem, Manuel Guitián, Félix Briones, Matilde Artero, Ángel Álvarez, Enrique Ferpi, Francisco René, Manuel Flores, Mary Lamar.

Sinopsis: Quico Carola, presunto héroe de guerra del bando franquista, emigró a América y amasó una gran fortuna. Años después regresa a Asturias, su tierra natal, en busca de una esposa que le haga olvidar a su difunta novia. Allí volverá a ver a sus viejos amigos y a Armandina, la viuda de un republicano fusilado durante la guerra.

Dejando provisionalmente a un lado las ficciones que se adentran en dos temas tan particulares como son el “maquis” y la “División Azul” […], el ciclo queda compuesto por diecisiete películas, de las que solamente tres vuelven a rescatar los ecos de la guerra civil española para, tras colocarlos en el pretérito de la acción, centrar su presente en las consecuencias de aquel suceso: Rostro al mar (Carlos Serrano de Osma, 1951), Con la vida hicieron fuego (Ana Mariscal, 1957) y Lo que nunca muere (Julio Salvador, 1954).

Ahora bien, mientras la tercera responde plenamente a los esquemas y módulos narrativos del nuevo ciclo, las dos primeras son todavía un tanto ajenas a ellos y se configuran de otra manera. Son dos obras de talante reconciliatorio, cuyo tema no es la perfidia del comunismo, sino la posguerra nacional. Ambas vienen a plantear –desde la perspectiva de la España franquista– una oferta de integración para los vencidos en un país pacificado y generoso que ha erradicado el odio de clases. Es cierto que en Rostro al mar los comunistas son los únicos enemigos de ese modelo de reconciliación, pero en la película de Ana Mariscal la maldad de aquéllos ya no es más que una componente del pasado.

            […]

Mucho más tardía es Con la vida hicieron fuego, segundo largometraje dirigido por Ana Mariscal, donde la evocación en flash-back de un episodio de la guerra civil (el heroísmo de quienes habían muerto  por salvar al Cristo de los Navegantes, en Cangas), “que se incluyó en la película para conseguir la máxima categoría, al tener así aspecto de interés religioso”, ofrece a los autores la oportunidad de mostrar a los comunistas como los más sanguinarios del bando republicano; es decir, como aquellos que disparan contra los hombres del pueblo que tratan de salvar la imagen religiosa tras descolgarla del altar de la iglesia.

Igualmente, y por un procedimiento ya conocido, Ana Mariscal monta sincrónicamente sobre los disparos con los que un miliciano mata por la espalda a un prisionero, cuando éste intenta evadirse de un camión en el que conducen a otros presos, un plano donde dos de los protagonistas observan el hecho junto a una pared en la que una pintada con la hoz y el martillo, y la inscripción UHP, otorgan identidad política al asesinato. Por  otro lado, tampoco será ésta la última vez que la directora delate sus fobias ideológicas, puesto que cinco años después volverá a la carga con un título ya muy desfasado, pero de contenido inequívoco: Occidente y sabotaje.

Mientras tanto, Con la vida hicieron fuego sólo consiguió la calificación de “primera B” y tuvo que esperar tres años para poder estrenarse en Madrid en diciembre de 1960. Más afortunados resultaron, en cambio, los dos títulos que abren oficialmente este ciclo y que, no por casualidad, abordan sus respectivos alegatos anticomunistas desde el protagonismo del territorio religioso: La Señora de Fátima (Rafael Gil) y Cerca del cielo (Domingo Viladomat y Mariano Pombo), filmados ambos en 1951.

(Heredero, Carlos F., La pesadilla roja del general Franco, San Sebastián, Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián, S.A., 1996, pp. 71-73)